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Este interesante post de El Blog Salmón, nos recuerda la situación por la que han pasado muchos países emergentes de América Latina y Africa. Todavía hay quienes se preguntan por qué ante la situación de crisis no se resuelve la liquidez imprimiendo más dinero.
Si pudiéramos duplicar el dinero (que técnicamente no es del todo imposible) en poco tiempo seríamos el doble de ricos, podríamos comprar el doble de cosas. El problema es que los precios no son estables, sino que los pone la oferta y la demanda de los bienes y servicios disponibles. Como todos tendríamos el doble de dinero todos querríamos comprar el doble, comer fuera el doble de veces, ir más frecuentemente al cien, etc. El problema que habría es que las tiendas se verían colapsadas de clientes deseando comprar el doble. No podrían dar abasto, no tienen mercancías, sus proveedores no tienen capacidad para duplicarles los productos y los empleados no pueden atender a todos. Para una tienda esto no es tan importante, pero si hablamos de un servicio profesional como un médico no puede atender al doble de personas en el mismo tiempo. Como las tiendas tendrían una demanda superior a la esperada que las dejaría sin existencias tomarían una medida obvia, subir los precios. Tenemos tanta demanda que no podemos abastecerla, la mejor solución es subir los precios. No podemos vender más cantidad, pero sí a mayor precio y quedarnos solo con los con los clientes que están dispuestos a pagar más y proporcionarnos un mayor beneficio. Obviamente esta idea no se le hubiera ocurrido a una sola tienda, sino que todas acabarían subiendo los precios. Al final tendríamos que todo cuesta el doble y que existe la misma cantidad de bienes y servicios. No hemos conseguido nada, solamente hemos subido los precios y tenido que cambiar todos los letreros y etiquetas.


