Sabemos que en una economía global el efecto “vasos comunicantes ” o efecto “dominó”, como prefieren llamarle otros es inevitable, pero ver como es dependiente una economía como la de Japón siempre preocupa más.
Aquí los principales indicadores que comenta hoy AméricaEconomía:
- La producción industrial de Japón registró una caída récord en noviembre, ya que las empresas redujeron a la mitad sus líneas de manufactura ante un súbito descenso en la demanda global, lo que reavivó los temores a que la segunda economía global enfrente una prolongada recesión. La producción industrial cayó un 8,1% en noviembre respecto al mes anterior, con lo que registró su peor caída y superó la mediana de los pronósticos del mercado de un 6,8% de baja.
- La inflación de precio al consumidor subyacente se desaceleró bruscamente por la caída en los precios del petróleo, elevando los fantasmas de un retorno de la deflación y abriendo la opinión de que el Banco de Japón podría ser obligado a adoptar nuevas medidas para ayudar a las finanzas corporativas, con poco espacio para bajar las tasas de interés, que ya están cerca de cero.
- La inflación subyacente de precios al consumidor medida a tasa anual bajó a un 1% en noviembre, desde un 1,9% en octubre, debido a las bajas en los precios del petróleo y ampliamente en línea con la mediana de previsiones del mercado de 1,%. La rápida desaceleración inflacionaria reafirmó la visión de que Japón podría retornar finalmente a la deflación, quizás a mediados del próximo año.
Con gran parte del mundo desarrollado en recesión y las economías emergentes perdiendo terreno rápidamente, muchos economistas piensan que la economía japonesa, orientada a las exportaciones, podría caminar hacia una de las peores contracciones de la historia este trimestre y el próximo.
Un desplome en la demanda global y la reciente alza del yen han remecido las exportaciones niponas, obligando a Toyota Motor Corp, la automotriz más rentable del mundo hasta hace poco, a prever su primera pérdida operacional consolidada.
“A la luz de los crecientes temores a la deflación en la economía global, el Banco de Japón podría pronto ser presionado a implementar medidas que podrían ser definidas como de alivio cuantitativo”, dijo Takeshi Minami, economista jefe de Norinchukin Research Institute.


