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Turismo activo – Wikipedia, la enciclopedia libre
“Otras definiciones de turismo activo, indican que se trata de un tipo de turismo en el que cobra más importancia la acción que se realiza que el lugar en si, donde se desarrolla.Por ejemplo mientras que en un viaje cultural a Venecia, la ciudad toma la mayor de las importancias, en un viaje a hacer rafting a los pirineos, si bien el lugar es imprescindible, el foco central señala al deporte realizado”
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Otras definiciones de turismo activo, indican que se trata de un tipo de turismo en el que cobra más importancia la acción que se realiza que el lugar en si, donde se desarrolla.
Por ejemplo mientras que en un viaje cultural a Venecia, la ciudad toma la mayor de las importancias, en un viaje a hacer rafting a los pirineos, si bien el lugar es imprescindible, el foco central señala al deporte realizado
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Definir turismo activo es difícil, se mezclan elementos como cultura, deporte y aventura hecho que dificulta la realización hasta para los más expertos en turismo. Para poder analizar el turismo activo debemos entender este concepto tan complejo y a la vez tan usado por los turistas y para ello hago uso de un artículo del diario eroski consumer en el que se especifican algunas de las múltiples actividades realizables: “en general, se trata de disfrutar del momento, desconectando por completo del estrés y la rutina, lo que puede conseguirse a través de recorridos en bicicleta de montaña, buceo, descenso en bote, escalada, esquí de río, acuático, alpino, vuelo en globo aerostático, heliesquí, heliexcursión, hidrotrineo, hidropedales, montañismo, motos de nieve, navegación a vela, paracaidismo, piragüismo, quads, turismo ecuestre, salto desde un puente, senderismo, surf, windsurf o vuelo libre, entre otras muchas posibilidades”.
En esta definición que entiendo que es muy correcta, pese a no contemplar el factor de la sostenibilidad como otra base del turismo activo, sale a la luz el motivo por el cual nace el turismo activo. Bajo mi punto de vista la autorrealización es la clave de cualquier viaje, el turismo activo es la actividad que mejor aborda este concepto.
Según Alexandre y Assumpta García-Mas (La mente del viajero, 2005, p.214) “el turismo deportivo conlleva una elevada expectativa de autorrealización e involucración”. La autorrealización es el último eslabón que encontramos en la pirámide de Maslow, que define a la perfección las necesidades humanas; una vez asumidas las necesidades fisiológicas, la seguridad, las sociales y la estima llegamos a la autorrealización. Este argumento es necesario para entender que el turismo activo quiere llevar a los turistas al estado de autorrealización en el cual el ser humano siente su vida muy completa. Como dice Montaner Montejano en su libro psicosociología del turismo (2002, p.65) “ante el poco tiempo libre, no se encuentra la oportunidad de encontrarse con uno mismo, con los otros hombre, con la naturaleza, y, para los creyentes, con Dios. El turismo proporciona el encuentro con uno mismo.” Ante esta afirmación sobre la autorrealización es importante entender el papel que juega el turismo activo, que es el punto en el que el hombre olvida el estrés y se encuentra con uno mismo. No solamente durante la bajada por el río en rafting, o el vuelo en ala delta, sino que en la reflexión y el recuerdo uno puede llegar a evadirse de los problemas y encontrar un mejor rumbo para su vida. Este es el punto diferenciador entre el turismo activo y el resto de tipologías turísticas a excepción del turismo religioso o de culto, que hace que un viajero pueda encontrarse con uno mismo. La modalidad de turismo activo va ligada a natura y el esfuerzo físico junto a un espacio de tiempo en el que el turista reflexiona tanto a nivel humano como sobre la experiencia vivida.
Una vez tratado el corazón del turismo activo es importante saber que tipo de empresas lo integran, que infraestructuras necesitan y el marco jurídico por el cual se mueven estas empresas.
A nivel empresa el turismo activo nace en el río, con las empresas de rafting pero esta nueva práctica genera mucho flujo turístico, realidad que aprovechan tanto las administraciones públicas como las administraciones privadas para ejercer su actividad económica. En el sector público se promocionan lugares como los Parques Naturales de España, las rutas por España, vías verdes, etc., actividades que generan ingresos en muchas localidades españolas.
A nivel particular existe un sinfín de empresas que ejercen como organizadoras de estas actividades en lugares naturales. Estas sociedades suelen ser de pequeño tamaño y con una plantilla poco extensa. El mantenimiento y el material de estas actividades supone un importe coste económico que sumado a las cuantiosas cifras que exigen las aseguradoras hace que poseer una de estas agrupaciones se una verdadera odisea. Además las empresas tienen grandes dificultades en encontrar personal cualificado.
Es importante señalar el impacto medioambiental que generan estas empresas pese a que por definición de turismo activo va de la mano de la sostenibilidad. Esta huella en la naturaleza es a nivel acústico, visual y ambiental.
Ante este impacto y el riesgo que conlleva el turismo activo en algunas de sus actividades se ha creado en Cataluña un decreto que defiende tanto al medioambiente como a las personas que realizan la actividad turística y hace responsable a la administración de la concesión las licencias únicamente en los lugares adecuados para estas prácticas.
El decreto es el siguiente:
56/2003, de 4 de febrero, por el que se regulan las actividades físico-deportivas en el medio natural.
La demanda social en relación con las actividades físico-deportivas de ocio en el entorno natural tiene un incremento constante. La afluencia creciente de practicantes de estas actividades comporta unos beneficios en el territorio, especialmente en las infraestructuras y en la economía de los municipios y espacios donde tienen lugar, pero también comporta un conjunto de problemáticas por la presión a la que se ven sometidos los delicados ecosistemas donde se hacen las actividades y también por la necesidad de garantizar la seguridad de las personas que las practican.
Ante la diversidad de personas que organizan y promueven las actividades reguladas por este Decreto, con carácter empresarial o sin él, y del aumento continuado de personas usuarias, el Gobierno de la Generalidad considera necesario reglamentar los requisitos que deben cumplir y los medios materiales y personales que deben tener las personas y entidades que intervienen en estas actividades, con la finalidad de incrementar la calidad de las actividades, garantizar los derechos y la seguridad de las personas practicantes y proteger el entorno natural.