Category Archives: Emprendiendo Negocios Digitales

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Innovación: el design thinking

Innovación: el design thinking

El “design thinking” se ha erigido en los últimos tiempos como herramienta de gran utilidad enfocada a fomentar la innovación en las organizaciones de una forma eficaz y exitosa. Esto se debe a que, gracias a su aplicación, se generan importantes beneficios en el diseño de soluciones, permitiendo a las empresas obtener mejores resultados en su comercialización.

Así, el “design thinking” se presenta como una metodología para desarrollar la innovación centrada en las personas, ofreciendo una lente a través de la cual se pueden observar los retos, detectar necesidades y, finalmente, solucionarlas. En otras palabras, el “design thinking” es un enfoque que se sirve de la sensibilidad del diseñador y su método de resolución de problemas para satisfacer las necesidades de las personas de una forma que sea tecnológicamente factible y comercialmente viable.

Vemos, por tanto, que el “design thinking”, como su nombre indica, se centra en el proceso de diseño, dejando en un segundo plano el producto final, e integra enfoques de diferentes campos mediante la participación de equipos multidisciplinares que tienen como objetivo:

  • Adquirir conocimientos básicos sobre los usuarios del producto o solución, y sobre la situación o el problema que afrontan. Por lo tanto, pretende comprender al usuario.
  • Desarrollar empatía con los usuarios, mediante la observación de los mismos. Por lo tanto, es una metodología basada en observar al usuario.
  • Generar un usuario tipo para el cual se diseña la solución o producto, definiendo así el punto de vista a partir del cual se debe desarrollar el diseño.
  • Generar tantas ideas como sea posible. Por lo tanto, es necesario idear.
  • Construir prototipos de las ideas más prometedoras.
  • Aprender a partir de las reacciones de los usuarios al interactuar con el prototipo. Por tanto, es necesario dejar que prueben el producto mediante los prototipos desarrollados, y recabar información gracias a dicha interacción.

Los expertos coinciden en que el espíritu del design thinking, cuando se aplica al diseño de modelos de negocio o estrategias empresariales, no dista mucho del concepto de experiencia de usuario, ya que se trata básicamente de adaptar el negocio o la estrategia de la empresa a las necesidades de sus usuarios o clientes. En este sentido, estamos frente a un proceso por el cual, la estrategia para desarrollar productos o servicios se basa en enfrentar los problemas de gestión y de desarrollo de negocio desde el mismo enfoque en el que un diseñador enfrenta y resuelve problemas de diseño; entendiendo diseño como el diseño creativo y no como la belleza en sí.

El concepto fue planteado a mediados de la década pasada David Kelley, ingeniero,profesor de la Universidad de Stanford, sin embargo, su conceptualización –y masificación– se la debemos a Tim Brown, profesor de la escuela de Ingeniería de la misma universidad y creador de la muy importante consultora Ideo.com.

El experto estadounidense señala que el proceso de diseño se distribuye en tres espacios iterativos:

El primero es donde ocurre la inspiración por las circunstancias (problema u oportunidad) que motivan la búsqueda de soluciones. Ahí uno se pregunta, entre otras cosas, qué pasa con el negocio, qué ocurre en el entorno, cómo se afronta la competencia, de qué forma se organiza uno mejor, cómo se vende, qué nos exige la crisis. 

El segundo espacio es el de la ideación, en cuyo proceso se generan, desarrollan y prueban ideas que pueden conducir a las soluciones posibles.

El tercero es el espacio de la implementación, en el cual se hace el trazado de la ruta hacia el mercado. Un proyecto pasa en forma iterativa por estos espacios volviendo en forma recurrente a ellos antes de salir al mercado. Se espera que durante todo el proceso estén implicados los futuros usuarios.

Rique Nitzsche, brasileño y profesor de design thinking en su país, dice que estamos frente a una metodología pragmática y colaborativa, completamente abierta a las nuevas ideas y experiencias, pero principalmente basada en prototipados rápidos e interactivos. Cuenta que en su experiencia como profesional y educador, aprendió que la metodología del design thinking puede ser un poderoso proceso estratégico de transformación de marcas, negocios, empresas y personas. “El design thinking viene siendo aplicado al desarrollo de productos o servicios, en la enseñanza de administradores estratégicos, en la administración pública y en la mejora de procesos de sostenibilidad. Por eso pienso que el aprendizaje debe estar alineado con la propia vida de los alumnos, con sus necesidades y motivaciones”.

Curiosos y perceptivos
Nitzsche piensa que existen algunas características personales comunes atribuidas a los design thinkers, que los hacen únicos y particulares.

Entre ellas: amplia curiosidad, habilidad para emplear conocimiento táctico, capacidad para desarrollar percepción consciente e insights estimulantes, destreza para entender problemas complejos e identificar las causas más profundas de los problemas, poder anticipar y visualizar escenarios, pericia para inventar ideas y síntesis y aptitud para solucionar problemas.

El ejecutivo piensa que una de las claves para el éxito del design thinking radica en el entendimiento de las necesidades que se deben resolver. Por ello, dice que lo primero que hay que preguntarse a la hora de iniciar este camino “es dilucidar qué problema queremos enfrentar y superar”.

El design thinking considera una primera fase de empatía o inmersión, en la que se debe “bucear” en torno a las problemáticas y necesidades de las personas que requieren esa mejora.

Dice que es necesario entrar a fondo en lo que es mejor para ellos y que para definir ese problema, se requiere de mucha observación. Explica que una vez superadas estas etapas de diagnóstico, comienza el desarrollo mismo de la o las soluciones que se encuentren, donde, asegura, la colaboración es fundamental, además de la concurrencia y participación de un grupo multidisciplinario que vaya mostrando y testeando con los usuarios las respuestas encontradas.

 


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¿Qué son las estrategias de Growth Hacking?

Pero, ¿qué es el Growth Hacking?

Este concepto se define como una combinación de curiosidad, creatividad y analítica que permite hacer crecer, en forma de palo de hockey, el número de usuarios de una start up. Estas habilidades deben ser llevadas a cabo por el fundador y equipo directivo y estar dentro de la filosofía de la empresa (todos los trabajadores deben tener constancia de esta tendencia en el mercadeo).

El Growth Hacking es una forma diferente de ver un mercado, que se basa en la necesidad de encontrar nuevas formas de mercadeo para hacer crecer un negocio: no se trata de técnicas o herramientas determinadas.

Esta forma de entender el mercadeo es la ideal para las start up, por la falta de recursos, de presupuesto destinado a la comercialización de productos y de dar a conocer la marca al gran público. Además, se adapta, a la perfección, a la filosofía de Lean Start-up que este tipo de empresas suele desarrollar en su día a día.

Las personas que desarrollan las estrategias de Growth Hacking tienen un perfil muy determinado y que se puede dividir en tres grandes bloques:

Son analíticos. Quienes trabajan el Growth Hacking, de manera óptima, analizan hasta el detalle más mínimo, tanto en su vida laboral como en la profesional. Cuando algo falla, le dan mil vueltas, hasta que encuentran la explicación del error. Siempre están estudiando métricas. Incluso, si no existe un modelo, se lo inventan.
Son personas creativas. Inventarse acciones de mercadeo no es costoso, solo hay que pensar en ello. Los growth hackers tienen ese don de encontrar soluciones para un problema concreto, a través de la creatividad, centrándose en los recursos con los que cuentan. Son personas que, por naturaleza, se atreven a arriesgar.
Son los reyes del “por qué”. Se cuestionan todos los cambios, tanto si son para bien como para mal. Nunca se quedan con la duda y, si tienen que trabajar más para entenderlo, se quedan hasta que logran encontrar la solución.
Cómo hacer Growth Hacking

Hacer campañas de mercadeo viral, a través del Growth Hacking, es sencillo: de hecho, todo el mundo debería probarse, para ver si es capaz. Solo hay que seguir 5 pasos concretos y cerciorarse de que se haya conseguido finalizar cada uno de ellos, antes de avanzar hacia el siguiente.

1 – Product / Market Fit

Es lo que se conoce como el “encaje” entre el producto y mercado. A la hora de comenzar un proyecto, lo primero es saber si va a tener aceptación en el mercado en el que se va a poner a la venta. Si no es así, mejor dejar de lado el proyecto.

Es fundamental hablar, en un primer lugar, con testeadores (se encuentran, por lo general, entre los amigos y personas cercanas) que digan, de manera sincera, si comprarían o no el producto.

Es mejor invertir en el desarrollo de un producto que, realmente, pueda venderse que intentar idear acciones de mercadeo que den a conocer la marca. No son pocos los que han caído en esa trampa: invertir tiempo, recursos y dinero en acciones de mercadeo para un producto que no tenía lugar, de ninguna manera, en el mercado.

2 – Grow Hack

En Estados Unidos denominan, de esta manera, a la búsqueda de acciones de mercadeo que vayan a posicionar una marca en el mercado, pero en las que el producto que venden y, sobre todo, su uso, tienen un lugar destacado.

Puede hacerse, si se toman, como modelo, las acciones de algunos mercados, a través de las redes sociales, mostrando vídeos de uso de los productos en el muro de los seguidores, por ejemplo.

3 – Viralizar

Una vez se tenga definida la acción de mercadeo, es necesario darla a conocer al gran público. Para ello, se pueden realizar miles de acciones (de ahí de la creatividad citada en párrafos anteriores).

¿Por qué creció tanto Hotmail? Simplemente, porque fue la primera plataforma en ofrecer una cuenta de correo gratuita.

En este sentido, se puede tomar, como ejemplo, la política de Dropbox, que comenzó a crecer cuando ofreció espacio gratis a quienes invitasen a amigos a hacerse una cuenta; Spotify, tras  su integración con Facebook; o AirBnb, tras su integración con Craiglist.

4 – Fidelizar a los clientes

Esto es, dar el mejor servicio postventa y trabajar en la web y los perfiles de las redes sociales para mejorar la experiencia de usuario.

Si se consiguen clientes fieles, pueden llegar a convertirse en preceptores de la marca: las personas confían mucho más en sus amigos, a la hora de comprar un producto, que en las acciones de mercadeo de las marcas.

5 – Vuelta al inicio

El Growth Hacking es un ente vivo y activo, que debe evolucionar, al igual que lo hacen otras marcas y las necesidades de los clientes.

En este punto, es el momento de analizar los resultados obtenidos con las diferentes acciones y cuestionarse por qué han funcionado y por qué no. Es necesario avanzar y encontrar nuevos métodos para promocionar la empresa; si no, se corre el riesgo de que la competencia evolucione y reste usuarios a la marca.

El Growth Hacking en el cine y las series

Los mejores ejemplos de Growth Hacking se encuentran en el cine. Como casi siempre, el séptimo arte se adelantó a otras industrias, a la hora de poner en marcha acciones para captar público a las salas.

El primer gran ejemplo de esta tendencia fue “El proyecto de la Bruja de Blair”. Gracias a campañas de mercadeo “low cost”, pero muy efectivas, se consiguió que esta película, de bajo presupuesto, se convirtiese en un éxito de taquilla.

Las películas que buscan asustar al espectador son las que más acciones de Growth Hacking utilizan para su promoción. Este es el caso de “Paranormal Activity 4” y de “Cloverfield”.

Los superhéroes también se unen a esta tendencia. La promoción de “Man of Steel” consiguió que muchos se acercasen al cine a ver la película, centrándose en acciones que consistían en dar pequeñas píldoras de la película a través de YouTube. Y Batman, en “El caballero Oscuro”, formó una verdadera campaña para Harvey Dent.

Las grandes sagas de los últimos años, “Crepúsculo” y “Los Juegos del Hambre”, también utilizaron estos métodos de promoción, basándose en el atractivo de los protagonistas y en dar relevancia al trío amoroso que se desarrolla en las películas.

La televisión también ha adoptado el Growth Hacking. La promoción de las series de gran éxito, como “True Blood”, “The Walking Dead” o “Breaking Bad”, se ha apuntado a la moda de realizar acciones de bajo presupuesto pero con gran impacto. Hoy por hoy, se puede ver un ejemplo, “en tiempo real”, con la promoción de la serie (spin-off de “Breaking Bad”) “Better call Saul”.

¿Por qué poner en marcha Growth Hacking en una start up?

Como se puede apreciar, el Growth Hacking está funcionando (y muy bien) para empresas de toda índole. Tal vez, los ejemplos más claros sean los del cine y la televisión, pero por la carga creativa del producto.

No es extraño cruzarse en la calle con ejemplos de Growth Hacking que están funcionando a la perfección a las distintas marcas. Y es que, cada vez, más PYMES se están apuntando a esta moda de promoción (sin conocer el término, tan siquiera). Simplemente, copian y adaptan a la suya lo que están haciendo las grandes empresas y consiguen resultados más que aceptables.

YouTube y las redes sociales son los grandes aliados para aquellos que tengan un presupuesto pequeño para el mercadeo y la comercialización del producto. Tener un canal con seguidores y perfiles que funcionen y que sean un canal de comunicación actualizado y bidireccional con los usuarios de los productos es clave para desarrollar estas estrategias.

Internet es una herramienta perfecta para levantar pasiones respecto a un producto o servicio. Generar expectación es la técnica más recurrente para que la estrategia triunfe. Además, este proceso permite descubrir nuevos usos y nuevas salidas para los productos que comercializa una marca en concreto.

Tags: Emprendimiento, Star-Up, Growth Hacking

Source: www.cerembs.co

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