Los mares ya mueren
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Continuación de una entrada publicada en este blog hace cinco años: Si los mares se mueren……
[Tweet «Naciones Unidas estima que cada año 6,4 millones de toneladas de basura acaban en los océanos de todo el mundo»]. Aves marinas, tortugas y mamíferos mueren al ingerir o enredarse en objetos de plástico, redes de pesca y otros residuos peligrosos. La degradación de algunos de ellos genera microplásticos que pueden contaminar toda la cadena alimenticia. El impacto más visual de esta suciedad marina son las gigantescas islas de plástico que flotan en varios océanos, como el llamado séptimo continente, un impresionante vertedero marino en el Pacífico al que se supone una superficie de entre tres y siete veces España. Pero, ¿qué ocurre en el lecho marino, allí donde nadie ha buscado esa basura?
Un estudio publicado ayer en PLOS One da respuesta a la pregunta. Varios equipos de investigadores de toda Europa han estado más de una década tomando muestras en 32 puntos repartidos por el Atlántico, el Ártico y el Mediterráneo. Y han encontrado que la basura generada por el hombre está en todas partes: desde las playas hasta los fondos marinos más profundos y más remotos. Lugares tan recónditos que ni siquiera se habían explorado hasta entonces. “En muchos casos, estas han sido nuestras primeras visitas. Ha sido sorprendente comprobar que nuestra basura ha llegado allí antes que nosotros”, resume Kerry Howell, de la Universidad de Plymouth (Reino Unido).
La Unión Europea se ha propuesto eliminar antes de 2019 el 80% de las bolsas de plástico que se consumen actualmente. El Parlamento Europeo ha exigido a los Estados miembros que tomen medidas para evitar que cada ciudadano de la unión emplee, de media, 200 al año. La Eurocámara plantea, por ejemplo, que se impida la distribución gratuita en supermercados y otras superficies, o que se establezcan tasas o impuestos. Mientras algunos países han conseguido reducir el número de bolsas, en otros se siguen entregando gratis y su consumo es muy elevado.
Cada año 8.000 millones de bolsas de plástico acaban en la basura, y eso significa que en parte también acaban en el mar. Solo el 6,6% se reciclan, según datos de la Comisión Europea. El daño medioambiental es enorme. Las tortugas marinas pueden perfectamente confundir una bolsa con una medusa, una de sus comidas favoritas. El plástico también se pega a los corales. Una bolsa de plástico tarda siglos en degradarse, y se va fragmentando en trozos minúsculos. Estudios recientes muestran que el zooplancton ingiere estos minúsculos trozos de plástico, que así entran en la cadena trófica. “Es prácticamente imposible encontrar un animal marino que no tenga restos de plástico en su organismo”, asegura Ricardo Aguilar, director de Investigación de Oceana. “En más del 90% de las inmersiones que hacemos encontramos basura o aparejos de pesca. Plásticos, latas, baterías de coche, pilas, incluso lavadoras. Y una de las principales basuras son las bolsas de plástico”, añade.
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