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Las 14 dimensiones de la creatividad

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Las 14 dimensiones de la creatividad

Observemos algunas de las dimensiones que interactúan en el hecho creativo. Comenzaremos con el habitual triángulo pensar-sentir-actuar y destacaremos después otros aspectos, a sabiendas de que muchos de ellos se pueden englobar en otros, que corresponden a diversos niveles y que no están todos los que son.

Y sobre todo recordando que estos ítems no se dan de forma aislada y aséptica sino con una intensa influencia mutua: un sistema. Una red en la que cada nodo y cada hilo repercute en el todo que conforman.

 

1. Dimensión Cognitiva

Por supuesto son de suma importancia los procesos mentales que realizamos para generar ideas y evaluarlas.

Las técnicas de creatividad nos ayudan, entre otras cosas, a hacer más flexibles y diversos los “caminos” por los que discurre nuestro pensamiento.

Nuestro estilo cognitivo incide en nuestra creatividad, nuestra destreza en el pensamiento divergente (búsqueda de alternativas) y en elpensamiento convergente (dar con la respuesta correcta), la capacidad de análisis (descomposición de un todo en sus partes) y de síntesis(conjuntar ideas).

También resultan esenciales los mecanismos que activamos para resolver problemas y para establecer asociaciones (analogías) entre diferentes conceptos.

2. Dimensión Emocional

Las emociones y sentimientos tienen un papel esencial en la creatividad y la innovación, pese a ser poco reseñado en la bibliografía específica en el tema.

En la práctica, cultivar la confianza o la pasión, será más eficaz que cualquier programa de innovación meticulosamente desarrollado.

Cómo gestionemos las emociones asociadas al proceso creativo (miedo, vergüenza, ansiedad, desmotivación, confianza…) resulta muchas veces más determinante que nuestro manejo de las técnicas de creatividad (puedes profundizar sobre ello en el artículo: “Cómo gestionar Emociones en Creatividad e Innovación”).

Por otra parte, la mayoría de autores destacan como ingrediente indispensable para la creatividad la pasión o la motivación intrínseca; por ejemplo el “Modelo Componencial de la Creatividad” de Teresa Amabile destaca la motivación como el componente más importante del trío que conforma junto a las destrezas relevantes para el campo determinado y las destrezas relacionadas con la creatividad.

 

3. Dimensión Comportamental

Nuestros actos y cómo interactuamos con el medio es un factor decisivo para la creatividad. Podemos tener grandes ideas pero si no las convertimos en acción “explotarán en el hangar”.

Reservemos espacios para el “hacer”, experimentar, equivocarnos, probar…

Manuel Jalón nos contaba la historia del desarrollo de la fregona, la idea era simple (palo + bayeta), de hecho existían patentes anteriores que no alcanzaron popularidad. Los factores decisivos para su éxito fueron todos los actos y procesos posteriores (explicar su funcionamiento en los escaparates, el paso de la manufactura al comercio industrial, pedir préstamos, animar a otras personas, reponerse ante fracasos, innovar en el tránsito al plástico…).

Como decía Picasso “Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”.

4. Dimensión Perceptual

Cómo filtramos la información que recibimos del entorno (atención) y cómo la interpretamos (percepción) es otro de los puntos decisivos (por ejemplo Edward de Bono da incluso más relevancia a la percepción que a otros elementos del proceso creativo).

Una “mirada de turista” nos ayuda a encontrar elementos del objetivo creativo en los que no habíamos reparado, a “mirar donde todo el mundo ha mirado, pero ver lo que nadie más ha visto”, a dar con soluciones nuevas “mirando la misma habitación desde una ventana distinta”.

La curiosidad y explorar diversos contextos (no sólo los referidos a nuestra profesión) nos ayudarán. Y si queremos dar un paso más, podemos utilizar diferentes disciplinas que nos ayudan a alcanzar un estado ampliado de conciencia (Biodanza, Meditación, Yoga…).

En el mundo de la empresa ya estamos familiarizados con algunos conceptos que ayudan a la apertura:

Co-creación: cooperar en el desarrollo de los productos o servicios con clientes o potenciales clientes especializados.Innovación abierta (open innovation): escuchar ideas de especialistas externos. Crowdsourcing: colaboración abierta con un grupo multitudinario.

En palabras de Gary Hamel: “Revolucionar una industria presupone verla con otros ojos o lentes. Se exige un cambio de visión de las cosas”.

5. Dimensión Corporal y cinestésica

Nuestra postura corporal y el movimiento facilitan o dificultan el flujo creativo, algo frecuentemente olvidado en los entornos “profesionales serios”. Si danzamos, también danzarán nuestras ideas.

Cualquier proceso creativo se ve potenciado si propicia:

el cambio de postura (sentados, de pié, tumbados, en movimiento, danzando…);las posturas abiertas y relajadas (brazos y piernas, corva con curva, boca entreabierta, pecho abierto…);y los movimientos más personales y genuinos (desplazamientos elegidos por la persona, amplitud de movimientos, movimientos no convencionales, utilización de recursos corporales ricos y variados…).

Por el contrario, se dificulta con posturas estáticas, rígidas o cerradas.

 

6. Dimensión Genética

Sabemos que todas nuestras cualidades se configuran en base a una entramada relación entre aspectos genéticos y ambientales (en mayor o menor medida en función del rasgo que observemos).

Por suerte, aunque en el lenguaje coloquial a menudo se siga oyendo “el creativo nace, no se hace”, actualmente sería raro encontrar un autor de prestigio que no confiara en que podemos desarrollar nuestra creatividad sea cual sea el punto de partida.

No obstante, no se obvia que los factores innatos propician una mayor o menor facilidad para la creatividad que posteriormente se potencia o debilita con el aprendizaje (explícito o implícito).

Carlos Monreal recogiendo las aportaciones de diversos autores afirma que la creatividad “no se debe simplemente a un gen determinado, sino a la configuración de muchos genes obtenida por mutación o segregación innata de los mismos, no heredada” y que “existe, aunque de manera muy variada y poco determinante, unas influencias genéticas sobre la creatividad”.

7. Dimensión Anatómica

Señalaremos también los aspectos relativos a la configuración del cerebro aunque son factores con una influencia muy discutible.

Se han realizado estudios poco determinantes que pretendían localizar la creatividad en una parte concreta del cerebro (lóbulo frontal principalmente y también las áreas temporal y parietal), últimamente están cayendo en descrédito en pro de una visión más global y repartida entre las diferentes áreas.

También muy discutible, aunque muy extendida coloquialmente es la atribución de la creatividad al hemisferio derecho (percepción global, simultánea, intuitiva… “ver el bosque”) y no al izquierdo (proceso de la información analítico, secuencial, lógico… “ver los árboles”). No obstante, tal y como señala Edward de Bono, las tomografías del cerebro destapan cómo ambos hemisferios se activan simultáneamente cuando estamos creando.

Actualmente se considera el cerebro como un sistema con interacciones complejas (puedes profundizar en el artículo de Julio Romero: “El mito del hemisferio derecho del cerebro y la creatividad”).

8. Dimensión Interpersonal

Aunque no falten voces de respeto que aseguran (con mucha sabiduría) que el momento crucial de la creatividad se da en solitario, es innegable la enorme importancia de la estimulación recíproca en los procesos de generación de ideas.

Cualquier estímulo nos puede inspirar pero tienen un peso específico aquellos que provienen de otro humano. Y por supuesto, en las fases de evaluación y desarrollo, el trabajo cooperativo puede determinar el éxito.

Cada vez hay más inventos o creaciones que difícilmente se pueden atribuir en exclusiva a una persona y más los que podrían firmar un equipo o incluso profesionales que no se conocen entre sí.

Propiciemos tanto los espacios de encuentro (presencial y virtual) como los momentos de trabajo individual autónomo, sacando partido a las riquezas de cada uno.

9. Dimensión Organizacional

Quizá una mención específica merece el entramado en el que se desarrollan los procesos creativos que involucran a una entidad completa ya sea empresa, institución pública, ONG…

Muchas empresas se extrañan de que sus colaboradores participen muy minoritariamente en sus sistemas de aportación de ideas, un indicador de que las herramientas han de ir acompañadas con una cultura de creatividad en las organizaciones.

Entendamos la organización como un sistema y cultivemos de forma integrada los factores que la favorecen (motivación, apertura, interacción, cooperación, sistematización…).

 

 

10. Dimensión Social y comunitaria

De la misma forma que una organización es algo superior a la suma de sus miembros, una sociedad o una comunidad (y por qué no: la humanidad) conforman un propio “ser”.

No nos referimos a la creatividad social como aquella en la que de forma asistencialista un determinado sector privilegiado genera ideas para mejorar la situación de un colectivo desfavorecido.

Nos referimos a la posibilidad que tiene la sociedad de crear conjuntamente las formas de organización que considere para ganar en autonomía y felicidad.

Como dice Marga Íñiguez, “La creatividad es un derecho y una urgencia” que poseen todas las personas, grupos y pueblos.

La transformación social exige una participación creativa desde una visión colectiva. Poco ganamos si al evaluar nuestras creaciones sólo hemos tenido en cuenta los efectos en nosotros o en nuestro entorno más inmediato. De la colaboración con las personas y grupos diferentes puede surgir una inteligencia colectiva que nos lleve a lugares que nos se alcanzan desde una visión individualista o sectorial.

 

11. Dimensión Cultural y contextual

Tal como afirma Mihaly Csikszentmihalyi “La creatividad es el equivalente cultural del proceso de cambios genéticos que dan como resultado la evolución biológica”. Considera que la creatividad es “el resultado de la interacción de un sistema compuesto por tres elementos: una cultura que contiene reglas simbólicas, una persona que aporta novedad al campo simbólico y un ámbito de expertos que reconocen y validan la innovación”(modelo de sistemas).

Fenómenos como el de Florencia entre 1400 y 1425 y el de Silicon Valley desde 1970 sólo se entienden desde una perspectiva contextual.

Una forma de potenciar la creatividad es facilitar las condiciones para que se dé un determinado contexto que a su vez alimente la creatividad; o bien, aprovechando eficazmente las oportunidades que brinda un determinado entorno.

12. Dimensión Existencial

Incluimos bajo este epígrafe lo referente a la construcción de nuestra propia vida, el dibujo de nuestro propio camino en interacción con el entorno (muy posiblemente basado en la interacción con el resto de las dimensiones).

Todas las personas demuestran un cierto grado de creatividad por el mero hecho de mantenerse con vida. Pero qué duda cabe que algunas consiguen que su vida sea especialmente satisfactoria para sí mismas y para su entorno gracias a salirse del camino establecido, a afrontar problemas desde una perspectiva diferente, a gestionar sus miedos ante los riesgos, a generar múltiples alternativas ante los desafíos o a conectarse con su propio deseo.

Aplicar la creatividad a nuestra vida es escuchar nuestras más estables motivaciones y ponernos manos a la obra para crearnos la profesión que nos apasione, hacer las actividades que nos dan placer y enriquecimiento, rodearnos de personas nutritivas y afincarnos en nuestro lugar en el mundo.

13. Dimensión Trascendente

Una de las paradojas de la creatividad es que se trata de un fenómeno sorprendente y al mismo tiempo completamente natural. El tránsito entre el caos y el orden, está presente tanto en el surgimiento de un sistema solar como en la unión de varias células para crear un organismo pluricelular.

Rolando Toro aporta un nuevo paradigma al entender la creatividad como “una extensión de esas mismas fuerzas bio-cósmicas, expresadas a través de cada individuo”, observando la creatividad humana como algo que va mas allá de su dimensión psicológica y considerando que la fragua de nuestro esplendor está en la vida en sí: “Llegó la hora de asumir que nuestra grandeza no está en el espíritu, sino en la existencia”.

La posibilidad de percibir en nosotros toda la maravilla del universo (íntasis) y al mismo tiempo de sentirnos parte del todo (éxtasis).

Desde esta perspectiva nuestra creatividad florece cuando facilitamos que se manifiesten esas fuerzas naturales y evitamos que se repriman.

14. Dimensión Ética

Al menos desde la perspectiva de Neuronilla, creatividad y ética han de ir unidas. Nos sumamos a la consideración que defienden Howard Gardner, Mihaly Csikszentmihalyi y William Damon de que en un “buen trabajo” han de converger excelencia y ética.

La historia de la humanidad está plagada de inventos que ayudan a resolver problemas y que suponen un beneficio para la totalidad. Por desgracia, también son numerosos aquellos que perjudican a más de los que benefician.

El “todos ganan” (win-win) es además, de solidario, el sistema más adaptativo.

Apostamos por que en el desempeño de una profesión se puede y se debe integrar la misión o necesidad social que atiende esa profesión, los estándares de actuación de la misma y la identidad de la persona que la ejerce en coherencia con sus valores. Utilizar la creatividad con fines positivos para la humanidad.

Esperamos haber aportado unas reflexiones que nos ayuden a trascender el consabido “sentarnos en una mesa y hacer un brainstorming”.

 

Fuente: David Díez Sánchez, director de la “Fundación Neuronilla para la Creatividad y la Innovación”.

 

 


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Directorios de Empresas

Cómo volver a ser creativos?

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Cómo volver a ser creativos?

Este es un post de Javier Megias, de javiermegias.com, me llega después de una clase sobre hábitos que nos hacen altamente efectivos, discutíamos sobre las difunciones que el sistema educacional tradicional genera en la capacidad de ser siempre creativos.

Aprovecho pues este interesante material como conclusiones de una clase, agradeciendo a Javier su contribución:

«RECUERDA CUANDO ERAS UN NIÑONos pasamos media vida deseando crecer, y la otra media echando de menos la época en la que todavía no lo habíamos hecho. Y es que cuando nos convertimos en adultos, renunciamos sin darnos cuenta y de forma tácita a un montón de cosas maravillosas como jugar, vivir por el placer de ser felices, maravillarnos, descubrir el mundo… ¡menuda faena!

Sin embargo, es una elección propia, impuesta en cierto modo por la sociedad pero que en realidad depende de nosotros. Y junto con el dinero, la responsabilidad y todo lo demás que implica crecer, empezamos a perder poco a poco esa creatividad e imaginación que nos caracterizaban como niños.

Empezamos a ver siempre las cosas iguales, a hacer las cosas como se supone deberían ser y no como las imaginamos. A pintar flores rojas con el tallo verde como en el cuento de Helen E. Buckley (si no lo has leído, deberías… sobre todo si eres padre).

Y nos acabamos convirtiendo en adultos aburridos, rígidos y formales…. y sobre todo, predecibles.

Esto es en gran medida porque vivimos en una sociedad gris y lógica, gobernada por el lazo izquierdo de nuestros cerebros y en la que todo debe ser predecible, conocido y seguro, y en la que cuanto más mayores somos más “serios” se supone que debemos ser….lo que es una lástima.

Porque aunque sin duda todas esas cualidades son necesarias, también lo son la creatividad, la espontaneidad, la apertura o la imaginación… cualidades que por defecto asociamos a los niños (o a adultos de la rama de las artes, que siempre miramos un poco por encima del hombro, como si fueran materias de segunda… y nada más lejos de la realidad).

Pues yo digo que no, que tenemos que volver la vista atrás, a esa época en la que éramos niños, y recordad todas aquellas cualidades absolutamente imprescindibles, que entonces eran innatas pero que hemos ido perdiendo inadvertidamente. Hablo de por ejemplo:

La capacidad de asombrarnos e ilusionarnos con las cosas más nimias, sin esa mentalidad de “estar de vuelta de todo”

La búsqueda de respuestas que no están por defecto guiadas por la lógica… como cuando eras capaz de imaginarte 30 cosas que se podían hacer con una cuchara

La flexibilidad y capacidad de adaptación que nos ayudaban a sentirnos cómodos inmediatamente en casi cualquier lugar y a ser felices jugando con una caja de cartón.

La disposición a aceptar a todo el mundo como es… y no tratar de rodearnos de clones como nosotros. De llegar al parque y a los 10 minutos estar jugando con alguien que no conocías

La libertad para expresar lo que sentimos, de reconocerlo nosotros mismos y aceptarlo. De reír y llorar sin sentirnos mal por nada de ello.

La sensación de que somos capaces de todo, que si nos caemos sólo hay que levantarse para volver a intentarlo. De que basta con un “No ha valido, lo repito” para volver a intentarlo sin que sea un drama.

La humildad para preguntar lo que no se sabe y la pasión por aprender cosas nuevas, la sensación de que te queda todo un mundo por explorar, de que eres un aprendiz.

Fuente:  javiermegias.com


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